La construcción cultural del sujeto sordo

23 DE SEPTIEMBRE | DÍA INTERNACIONAL DE LAS LENGUAS DE SEÑAS

Por Paula Fagnola

Mujer sorda de 27 años que lucha para difundir los objetivos de la Comunidad Sorda Argentina.

La meta de estas conmemoraciones es concientizar a la comunidad en general acerca de la no discriminación y fomentar la integración de las personas Sordas y oyentes a través de la puesta en común de sus realidades y el respeto de sus diferencias.

La fecha solicitada por la ASAM (Asociación Sordos de Ayuda Mutua) fue decidida en 1959, y recuerda el día de la creación del Primer Instituto Educativo Nacional para Sordos, el 19 de septiembre de 1885, en Buenos Aires. Esto es gracias a José Antonio Terry padre, quien propuso la creación de primer Instituto Educativo de Sordos de Capital.

A nivel mundial, el equivalente de esta fecha internacional es la última semana completa del mes de septiembre – 21 al 27 de Septiembre -, en recuerdo del Primer Congreso de la FMS (Federación Mundial de Sordos). El propósito de la Semana Internacional de la persona Sorda es el de llamar la atención de los políticos, las autoridades y el público en general sobre los logros de las personas Sordas y las preocupaciones de la comunidad Sorda. Durante esa semana se anima a las organizaciones de personas Sordas de todo el mundo a realizar campañas informativas sobre su trabajo y a hacer públicas sus demandas y solicitudes.

En la semana internacional de los Sordos de cada año también se busca aumentar la participación de las personas Sordas y las personas que las apoyan, y se usan como un motivo para estimular más los grandes esfuerzos y para promover los derechos de las personas Sordas en todo el mundo.

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Desde Córdoba de Argentina, Paula Fagnola se aclara como una mujer Sorda de 27 años que lucha por las personas Sordas para difundir los objetivos de la Comunidad Sorda Argentina.

Paula Fagnola

En la actualidad, los Sordos siguen luchando contra la discriminación, la exclusión, la imposibilidad, la desigualdad y también por llegar a su puesto, a su lugar en la sociedad, por ser escuchados y respetados. Se propone esta perspectiva diferente, para poder liberarse de la sordera como discapacidad y demostrar la realidad, ver a la persona Sorda como igual, con las mismas condiciones que la persona oyente, desde una perspectiva cultural. Las personas Sordas hemos sido definidas desde fuera, desde la mirada de la sociedad, una mirada discriminadora y que nos subestima, ya que su punto de vista toma como referencia el déficit auditivo y la intervención rehabilitadora.

CONCEPTO DE SORDERA

La sordera es un término general usado para describir todos los tipos y niveles de pérdida de audición. Sordera, deficiencia auditiva e hipoacusia, se utilizan frecuentemente como sinónimos para referirse tanto a niveles de pérdida auditiva leves como profundos.

La sordera se convierte en un fenómeno de “diferencia social”, con base biológica, que lleva a las personas a construir procesos de socialización. La sordera, definida como deficiencia implica lo siguiente:

1) Ser Sordo/a desde esta visión se define como una enfermedad, un ser incompleto, disminuido auditivamente, o sea, en pocas palabras, un ser a medias.

2) Implica una muerte física y social del Sordo, de su intelecto y por tanto de su lenguaje, es como concebir a los Sordos como anormales, se le abandona a su propia suerte. Desde esta perspectiva en muchos casos se les cataloga como enfermos.

CONCEPTO DE SORDEDAD

Desde otra perspectiva, en cambio, se considera a las personas Sordas como un grupo social minoritario con una lengua, una historia y una cultura propia. Nace así una concepción de la sordera que parte de las capacidades, no del déficit auditivo.

Según Paddy Ladd (2003), el concepto de Sordedad fue desarrollado en 1990 a fines de iniciar el proceso de definir el estado existencial del “ser en el mundo Sordo”. Hasta ahora, el termino médico sordera se usaba para subsumir esa experiencia dentro de una categoría más amplia de la discapacidad auditiva, que era, en su mayoría, referida a personas mayores con dificultad de audición, de forma que la verdadera naturaleza de la existencia colectiva de los Sordos se invisibilizaba. La Sordedad no es vista como un estado finito, sino como un proceso en el cual las personas Sordas hacen realidad su identidad Sorda, planteando que esas personas Sordas construyen esa identidad en torno a varias prioridades y principios que se ordenan diferenciadamente, los que se ven afectados por diversos factores tales como nación, época y clase.

Debido a los cambios que se están planteado en la concepción de la persona Sorda, esta deja de ser vista como una persona enferma para convertirse en una persona diferente, con una lengua propia, la lengua de señas, una cultura y una identidad, etcétera.

Las personas Sordas desean prepararse en todas las competencias para sentirse en igualdad con las personas oyentes y así poder competir con ellas en los distintos estamentos. Se busca una educación capaz de potenciar sus posibilidades. Una educación basada en la actividad, la curiosidad y el descubrimiento, que amplíe la información y el conocimiento de las personas Sordas a través de sus experiencias directas y no solo a través de la transmisión oral. Una educación que dé más importancia a pensar y a ser creativo que a pronunciar correctamente la lengua oral.

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LA COMUNIDAD SORDA Y SU LUCHA POLÍTICA

Las personas Sordas intentan poner el acento en la necesidad de trasformar la realidad social, para eliminar la discriminación (y así incrementar la participación política y ciudadana en diferentes ámbitos o acceder a la educación, a la cultura, al ocio y al empleo en igualdad de condiciones) y mejorar la calidad de vida (fomentar la vida independiente, eliminar las barreras sociales y de comunicación, facilitar el acceso a la atención psicológica, los servicios de inserción social y laboral, etcétera).

Los Sordos están trasformando las representaciones sociales dominantes acerca de la sordera y las formas de conocimiento social. Esta transformación se ha basado en la ruptura de la dicotomía entre lo público y lo privado que divide la acción social en las democracias liberales: “lo privado es lo público”, y la sordedad es una cuestión política, las personas sordas politizan su vida cotidiana: “no soy sordomudo, soy una persona Sorda”. Todos participan en la comunidad para difundir su cultura y logran igualdad de condiciones en diferentes ámbitos.

Las personas sordas han luchado durante años para resaltar que su diferencia es sociológica y no auditiva, para demostrar que los demás se equivocan cuando piensan que solo las personas con enfermedades mortales son excluidas, ya que también aquellas con alguna enfermedad mental o deformidad física son considerados ignorantes por el resto de los ciudadanos.

En la Comunidad Sorda se hallan aquellas personas con la misma identidad, que se comienzan a unir para poder tener mejoras tanto en la educación como a nivel laboral, ya que fueron discriminados. A veces, en el intento de promover la igualdad y la protección de todos los ciudadanos, los oyentes acaban proponiendo políticas discriminatorias y contradictorias entre sí, dificultando aún más la situación legal de varios colectivos, como es el ejemplo de los Sordos. Muchas veces, los Sordos experimentan situaciones de discriminación, de rechazo y de exclusión, y acaban aceptando ese posicionamiento, tal vez sin compartirlo, porque ha sido la única forma de encontrar un lugar en la sociedad, es decir ser incluido.

El Sordo, para ser incluido “acepta” la condición de discapacitado, lo que da como resultado que la lucha por la igualdad de derechos y de oportunidades se vea obstaculizada. Es necesario que la sociedad pueda comprender que un Sordo no es un discapacitado, simplemente es un individuo con otra forma de comunicación, que sufre el día a día, la cotidianeidad por ser denominado algo que no es y por no tener el espacio para decirlo.

Existen muchos miedos en la sociedad que podrían explicar las distintas acciones que se aplican con respecto a los Sordos, pero la principal causa es la ignorancia. El desconocimiento total y absoluto de la sociedad sobre la comunidad Sorda hace que las personas Sordas no encuentren el lugar que merecen. Para acabar con la ignorancia de la sociedad, la lucha de la Comunidad Sorda Argentina para lograr las mismas condiciones y la igualdad debería ser ampliamente difundida, no solo a educadores, personal de la salud y trabajadores públicos sino a todas las personas.

Las personas Sordas han pasado por duros procesos para poder conseguir su lugar, el lugar deseado que les pertenece dentro de la sociedad donde se encuentran. Se podría afirmar que los cambios han sido positivos y que el Sordo tiene un lugar en la sociedad, pero para ello aparecen las dos perspectivas que antes mencionamos, opuestas y que incluyen de formas distintas al Sordo en la sociedad: por una parte, la perspectiva centrada en la sordera como una discapacidad auditiva, frente a la cual el resto de las personas deben ser permisivas y facilitar las distintas actividades que los Sordos se propongan y, por otra parte, existen aquellos que consideran a los Sordos como una cultura diferente con una lengua propia, no se los denomina como discapacitados y desde esta perspectiva no les falta nada, así que el Sordo es percibido como un miembro más de un grupo minoritario. Es importante el lugar en el que se ubica el individuo con respecto al resto, si ese lugar es desde un nivel superior o más arriba, este nos dará una perspectiva errónea de la realidad.

La sordera es una forma de ser, es una identidad y es nuestra la discapacidad. Hay una imposibilidad de parte de los oyentes para aceptar una diferencia, un cambio como algo natural, y está inflexibilidad hace creer que las diferencias son malas, que no está bien ser diferente. Por ejemplo, también sucede en los casos de ser mujer, homosexual o negro. Estos y otros grupos minoritarios sufren y han sufrido frente a las diferentes formas de discriminación y exclusión. Si bien las diferencias cognitivas y biológicas existen, estas diferencias no pueden ser justificación para prácticas discriminatorias.

“La sociedad debe de reconocer que el concepto de normalidad y discapacidad son estereotipos que tienen un valor limitado para describir las formas individuales” – Parasnis (1998)

La Comunidad Sorda promueve la no discriminación, la inclusión de los Sordos y transmite un mensaje de igualdad con respecto al resto de los ciudadanos. Referido a la frase popular “No hay peor ciego, que aquel que no quiere ver”, en este caso, implica que el peor Sordo es aquel que no quiere escuchar. Es decir, es importante que todas las personas Sordas, sean miembros o no de la comunidad, puedan pensar y escuchar las diferentes posiciones en las que el Sordo es presentado frente al resto de la sociedad y puedan elegir de cuál quieren formar parte.

En las palabras de la Comunidad Sorda Argentina, la cultura Sorda ha sido discriminada, excluida y cuestionada. Es el reflejo de una larga historia de lucha por ser reconocidos como una cultura diferente, pero no inferior, un grupo minoritario con necesidades, ni más ni menos importantes que las del resto, y por sobre todo seres humanos como todos nosotros, como las mujeres, los homosexuales, las distintas etnias, como todos los grupos minoritarios que desean ser reconocidos y aceptados con sus propias características.

En mi opinión se trata de terminar con los estereotipos sociales que se les imponen a estas personas, que son tan fuertes que dan lugar a los excesos, por ejemplo, a apelativos como enfermo mental, sordomudo, que no sabe nada, hasta creer y decir que es imposible que el otro estudie, que sea profesional; y que generan así discriminación, desigualdad y mucho más.

A pesar de todo esto, los Sordos tienen su propia identidad, sus costumbres, su sentir de grupo y es fundamental que el resto de los individuos lo respeten. Porque al creer que todos debemos de ser iguales, somos mucho más manipulables y fáciles de controlar como sociedad. El poder les ha inculcado la fantasía de que ser diferente, ser distinto, trae consecuencias negativas y con ese simple deseo se mantienen intentando ser algo distinto de lo que son.

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